EL PUEBLO
MÉLIDA DE PEÑAFIEL
Mélida se asienta en pleno Valle del Botijas, justo donde se cruzan el arroyo que da nombre al valle y el del Chorrillo. Somos un barrio adherido de Peñafiel, del que nos separan apenas 3 km, pero mantenemos nuestra propia identidad de pueblo pequeño, con nuestras casas de adobe subiendo que dan forma a nuestra silueta.
Estamos en el corazón de la Ribera del Duero, rodeados de viñedos y del paisaje típico castellano. Ser un barrio de Peñafiel nos da el nombre, pero vivir aquí es otra historia: es disfrutar de la tranquilidad, de la esencia de los pueblos de siempre y de un trato cercano entre vecinos que hoy en día es difícil de encontrar.
Mélida, esencia del Valle del Botijas
INTRODUCCIÓN DE ANA ISABEL GALLEGO REDONDO
Mélida de Peñafiel se sitúa a 4 km de Peñafiel, en pleno Valle del Botijas. Este territorio, marcado por la figura del mítico “El Empecinado”, es recorrido por el río Botijas durante 24 km, desde su nacimiento en Las Madres hasta su desembocadura en el Duero. Este pequeño valle es el nexo de unión entre las provincias de Valladolid y Segovia, conectándonos con vecinos como Olmos de Peñafiel, Castrillo de Duero y Cuevas de Provanco.
Somos un pueblo de apenas 30 habitantes, un municipio agregado a Peñafiel (junto a Aldeayuso y Padilla de Duero) y orgullosamente hermanado con Mélida de Navarra. Nuestros inicios se dibujan en casas de adobe y piedra que cubren la colina donde destaca la Iglesia de San Cristóbal.
Tradición y Futuro
Mélida es una tierra de contrastes: pinares, eras, majanos y las misteriosas “Bocas”. Paseando por nuestro entorno encontrarás un Vía Crucis al aire libre tallado en piedra y bodegas tradicionales que conviven con cultivos de cereal y remolacha.
Aunque el pastoreo marcó nuestro pasado con grandes rebaños, hoy es el vino el que asienta población gracias a jóvenes emprendedores. Rodeados de viñedos de fama internacional, contamos con un restaurante premiado y casas rurales que acogen a quienes buscan la paz de la Ribera del Duero.
Un lugar para volver
Ya sea para correr por el páramo, visitar los antiguos chozos de pastores, admirar los campos de lavanda o subir al Cuchillejo (el punto más alto de Valladolid con 933m), Mélida engancha.
Porque Mélida es, por encima de todo, ese lugar al que todos los que se fueron siempre quieren volver; el rincón donde regresamos a nuestros orígenes para desconectar de todo, donde el tiempo parece detenerse y donde siempre nos esperan los abuelos, la familia y los recuerdos de siempre.
DATOS DEL PUEBLO
FIESTAS PATRONALES
Nuestras fiestas patronales se celebran en la última semana de julio/primera de agosto en honor a Santa Isabel y San Isidro, Santo patrón de los agricultores con la tradicional merienda de hermandad.
GENTILICIO
El gentilicio de los habitantes de Mélida es melidenses.
Pueblo Hermanado
Estamos hermanados oficialmente con el pueblo de Mélida de Navarra, compartiendo nombre y raíces a cientos de kilómetros de distancia.
NUESTRO PUEBLO
Mélida cuenta con varios espacios que forman parte de la vida diaria y de la historia del pueblo. Cada rincón refleja la sencillez y autenticidad de un pueblo vivo, cuidado por sus vecinos y abierto a quien quiera conocerlo.
LA IGLESIA
Nuestra Iglesia de San Cristóbal, levantada en piedra desde el siglo XIII y reformada en los siglos XVI y XVIII, destaca por su acogedora nave cubierta de madera y su sólida torre barroca. Esta joya de piedra, construida entre 1753 y 1791, vigila el valle con sus arcos de medio punto y sigue siendo la seña de identidad más alta de nuestro pueblo. En el corazón de Mélida, la pila bautismal románica y la fuente del siglo XIX con el escudo de Peñafiel dan fe de nuestra solera.
PLAZA MAYOR
La Plaza Mayor de Mélida es el punto de encuentro de los vecinos, con su parque infantil, zona verde y la fuente de piedra. Una plaza donde en verano se juntan los pequeños para los juegos de toda la vida y los mayores para charlar un rato.
LA FUENTE
Nuestra fuente del siglo XIX, con el escudo de Peñafiel labrado en piedra, es el mejor testimonio de la riqueza de este valle. Sus aguas, que bajan de los páramos calizos que nos rodean, han sido el sustento del pueblo durante generaciones.
EL BAR
El bar del pueblo, que ahora es sede de la Asociación, solo abre sus puertas en fiestas y ocasiones especiales, pero sigue siendo nuestro gran punto de convivencia entre vecinos, amigos y visitantes.
EL FRONTÓN
El frontón es uno de los puntos deportivos clave del pueblo y el escenario de los juegos de toda la vida. Un espacio donde aún seguimos jugando con la pala como siempre, manteniendo una tradición que va pasando de generación en generación.
ANTIGUO LAVADERO
El antiguo lavadero, donde antes se lavaba la ropa a mano, es hoy un arenero para los más pequeños. Un rincón del pueblo que ha sabido transformarse, pasando de ser el lugar de trabajo de nuestras abuelas a un espacio de juego para las nuevas generaciones.
EL MAJANO
El Majano es el merendero de muchos vecinos del pueblo, un espacio que levantaron nuestros padres y abuelos con el fin de reunirnos todos. Un lugar de encuentro donde los socios del majano se juntan para compartir almuerzos, comidas y cenas entre amigos.
LAS BOCAS
En los páramos que nos rodean se esconden «Las Bocas», unas cuevas excavadas a mano que parecen tener un origen eremítico. Un laberinto de cavidades conectadas entre sí que guardan el misterio de quienes las habitaron hace siglos en busca de retiro y paz.
ARROYO BOTIJAS
El Arroyo Botijas es el alma de nuestro valle, el que da frescor y vida a nuestro paisaje. Un cauce que nos acompaña siempre y que marca el camino de nuestros paseos por el campo.
BODEGAS Y VINOS
El vino forma parte de nuestra identidad. Mélida se encuentra en una zona privilegiada de la Denominación de Origen Ribera del Duero, y contamos con bodegas reconocidas a nivel nacional e internacional.
CONVENTO OREJA
Ubicada bajo la influencia histórica del antiguo Convento de Santa María de Oreja, esta bodega destaca por su compromiso con la excelencia y el enoturismo de cercanía. Con un profundo respeto por la tierra de la Ribera del Duero, elaboran tintos que combinan la tradición vitivinícola con una elegancia premiada internacionalmente.
MELIDA WINES
Mélida Wines es una bodega de autor con alma femenina que nace de una pasión «loca y atrevida» por el vino en pleno corazón de la Ribera del Duero. Un proyecto artesanal que dinamiza el pueblo combinando vinos de alta calidad con una cuidada propuesta de restaurante y casa rural, donde la pasión por la tierra se siente en cada rincón.
MUSA DOMAINE
Musa Domaine es un proyecto familiar de Peñafiel que honra el legado de cuatro generaciones, elaborando vinos de autor de edición limitada a partir de viñedos centenarios. Un proyecto con raíces profundas que apuesta por la viticultura ecológica y el respeto absoluto a la identidad de nuestro territorio.
VINOS DE LA LUZ
Vinos de la Luz es un grupo internacional cuya gran apuesta en la Ribera del Duero se ubica a la entrada de Mélida. Una bodega que combina la visión global con el máximo respeto a la tradición local, logrando vinos premiados que proyectan la identidad de nuestra tierra en todo el mundo.
ALOJAMIENTOS
Aunque somos un pueblo pequeño, Mélida dispone de varias casas rurales, ideales para quienes buscan descanso, naturaleza y una experiencia cercana y auténtica en la Ribera del Duero. Un lugar perfecto para desconectar y disfrutar del entorno.
MELIDA WINES
Mélida Wines ofrece una experiencia de "Luxury Rural" con dos casas exclusivas equipadas con chimenea y jacuzzi para disfrutar del máximo confort en nuestro pueblo.
AL AGREGO SOL Y SOMBRA
Dos acogedores alojamientos en Mélida con capacidad para 12 personas, ideales para familias que buscan descanso y sabor rural con patio y barbacoa.
AMBIENTE RURAL
Exclusiva casa de alquiler para parejas que ofrece un concepto moderno de turismo experiencial. Perfecto para un fin de semana en pareja en la Ribera del Duero.
RESTAURACIÓN
MELIDA WINES
En Mélida se puede disfrutar de una excelente propuesta gastronómica gracias a Mélida Wines, un restaurante que combina tradición, calidad y productos de la zona, convirtiéndose en un referente tanto para vecinos como para visitantes.
ALGUNAS CURIOSIDADES PARA VISITAR DENTRO DEL VALLE DEL BOTIJAS
CURIOSIDADES REDACTADAS POR NUESTRA VECINA ANA ISABEL GALLEGO REDONDO
Las Bocas
Escondidas en el páramo, existen cavidades excavadas a mano conectadas entre sí. Se cree que fueron refugios de antiguos ermitaños que buscaban retiro espiritual hace siglos.
Antiguos Chozos en el páramo
Lugares donde se resguardaban los pastores y labradores. Restos de antíguos palomares en los alrededores de Mélida.
Las Madres
Entre Cuevas de Provanco y Castrillo de Duero se encuentra la turbera dónde nace el arroyo Botijas que recorre 24 km desde su nacimiento en el paraje de "Las Madres" hasta que entrega sus aguas al Duero en Peñafiel.
Tierra de Guerrilleros
Formamos parte del territorio del mítico “El Empecinado”, el famoso militar que luchó en la Guerra de la Independencia y que nació aquí mismo, en el valle.
Bodegas y Viñedos
Aunque hoy estemos en el corazón de la Ribera del Duero, nuestra tradición viene de lejos. Antiguamente, las familias tenían sus propias bodegas tradicionales excavadas bajo tierra, donde el vino se elaboraba y guardaba de forma natural.
La planicie del Cuchillejo a 933m.
En nuestro término (concretamente en Castrillo de Duero) se encuentra el cerro de Cuchillejo. Con sus 933 metros, es el punto más alto de toda la provincia de Valladolid.
Las iglesia y las casas blasonadas de Castrillo de Duero (XVII y XVIII)
Castrillo de Duero conserva la elegancia de sus iglesias y casas blasonadas de los siglos XVII y XVIII. Un paseo por sus calles nos permite descubrir la piedra labrada que aún guarda el prestigio.
La iglesia y el antíguo molino de Olmos de Peñafiel
En Olmos de Peñafiel la historia se detiene ante su iglesia románica y su antiguo molino, hoy convertido en Museo de la Harina y de la Miel para recuperar nuestra tradición viva.
Cuevas de Provanco en lo alto los restos de una antigua fortificación.
En Cuevas de Provanco, el horizonte está dominado por los restos de una antigua fortificación que corona lo más alto del pueblo. Unas ruinas que nos recuerdan el valor estratégico que tuvo este valle en tiempos de frontera y castillos.
Campos de Lavanda
Los campos de lavanda alcanzan su máximo esplendor durante la floración en los meses de junio y julio. Es en ese momento, antes de la cosecha a finales de julio, cuando el páramo se vuelve completamente violeta y el aroma es más intenso.